jueves, 5 de enero de 2017

Las mujeres del AMO


LaDanta LasCanta*
Juana La Avanzadora, Manuela Sáenz, Negra Hipólita y Josefa Camejo son nombres que remiten a una parte fundamental de nuestra historia. Han pasado a representar a todas las mujeres que han protagonizado hechos heroicos, más allá de que estos no tengan una sólida base histórica[1]. Se han convertido en heroínas que forman parte no solo del distintivo enarbolado por las instituciones y las distintas organizaciones de mujeres que existen en nuestro país, sino que, incluso, algunas de ellas han entrado al Panteón Nacional.
Estas y otras mujeres han pasado a formar parte del conjunto de símbolos que representan a la agenda política del gobierno bolivariano. Aunque en la llamada Cuarta República mujeres tales como Luisa Cáceres de Arismendi fueron tratadas como heroínas, fue a partir del gobierno del Hugo Chávez que se le dio más relevancia a mujeres “excepcionales” de ascendencia negra o mestiza. Notabilidad que se manifestó en el discurso oficial de la dirigencia y en la constante presencia de sus nombres e imágenes en los espacios públicos.
Un buen ejemplo del valor simbólico que adquirieron estas figuras en el pasado reciente fue el black out petrolero del año 2002. Maniobra usada por las cúpulas empresariales y políticas para sacar al presidente Chávez del poder, después del fallido golpe de Estado del mes de abril. La estratagema más significativa del “paro petrolero”, iniciado a principios de diciembre, fue el fondeo en el Lago de Maracaibo del tanquero Pilín León, cargado con 44 millones de litros de gasolina y gasoil. Su rescate, el día 21, marcó un punto de no retorno en el restablecimiento del control de la industria petrolera por parte del gobierno. Uno de los primeros actos para afirmar el nuevo status de PDVSA fue sustituir el nombre de la miss estampado en la superficie del tanquero –el orgullo de los venezolanos- por el de Negra Matea (así sucedió con el resto de los buques). Fue un contundente golpe simbólico: definitivamente, al mando estaban otro tipo de líderes, quienes defendían la soberanía, preservaban a la industria petrolera contra intereses extranjeros, llevaban adelante un proyecto revolucionario y conocían la importancia del uso político del pasado. Quedaba enterrada en el pasado la dirigencia vende patria que tenía como referencia la industria de las misses, la imaginería sábadosensacionalista y la cultura Pepsi.



Sin embargo, esta no fue la única ocasión en el que se sustituyeron nombres instituidos por otros más afines a la ideología nacionalista, anti imperialista y revolucionaria defendida por el gobierno. Recordemos que se cambió el nombre del país, se cambió el nombre de la efeméride del 12 de octubre y se cambiaron los nombres de varios espacios públicos e instituciones. Los nombres de las heroínas de la independencia comenzaron a aparecer en diversos lugares y sus figuras encabezaron marchas, concentraciones, encuentros y espacios de formación política a lo largo y ancho de nuestro territorio. En otras palabras, empezaron a formar parte del tesoro de símbolos de quienes se identificaban como chavistas y, en específico, de sus distintos movimientos de mujeres. Ahora son parte de las imágenes levantadas por todos aquell@s que luchamos por un mundo mejor.
Por otra parte, la visibilización de determinadas mujeres que jugaron un papel importante en el pasado ha formado parte importante del discurso político del movimiento de mujeres y de las feministas. Ha contribuido a crear una genealogía y a establecer una continuidad entre las luchas pretéritas y las presentes. Este rescate del olvido ha sido importante para destacar el papel protagónico que han tenido las mujeres en los conflictos ambientales y en las lucha contra los proyectos extractivistas. Son acciones fundamentales para ir ganando espacio en el orden simbólico dominado por lo masculino.
En definitiva, tod@s conocemos el valor político de los nombres. Sabemos que visibilizan luchas, legitiman discursos y sancionan determinadas prácticas. Pero también lo saben los demagogos, la diferencia es que ellos pretenden que las palabras -cual varita mágica- conviertan a cualquier institución, colectivo y proyecto en revolucionario o socialista. La satisfacción del demagogo se limita a que el uso de los nombres sustituya el dilatado trabajo político.
En los últimos meses y con el fin de justificar la entrega de nuestros bienes comunes y la destrucción de los ecosistemas que significa el Arco Minero del Orinoco (AMO), el gobierno del presidente Maduro ha decidido jugar con los significantes y símbolos que identifican a los ecologistas y a las mujeres organizadas: el resultado más palpable ha sido la creación de un ministerio que es un oxímoron (Ministerio para el Desarrollo de la Minería Ecológica)[2] y la creación de una aberración semiótica: denominar los cuatro bloques del AMO en los que se establecerán las compañías mineras transnacionales con los nombres de lasmujeres mencionadas.[3]
Suponemos que los autores de esta iniciativa creen que estos trucos semióticos tienen el poder de cambiar la realidad: convertir la minería en un acto ecológico y transmutar los bloques donde se extraen el coltán, el diamante, el oro, el hierro y la bauxita en lugares de la memoria. Estos demagogos tropicales han llevado su fe en el poder de las palabras a su máxima expresión. Una secuela de aquel gesto de transformar la realidad con solo escribir la palabra socialista.
No funcionó en el pasado y no funciona ahora. El nombre del ministerio pasará a la historia como el acto de cinismo más burdo de los últimos tiempos, pero la designación de los cuatro bloques del AMO con los nombres de mujeres destacadas muestra un desprecio por nuestra historia y una burla a las mujeres organizadas, las ecologistas, las feministas y las ecofeministas. Al vincular el nombre de estas mujeres a un espacio de explotación, destrucción y muerte, se produce el efecto contrario al que buscaban obtener los propagandistas del extractivismo, pues este no pasa de ser un gesto obsceno en el que quedan al descubierto sus verdaderos propósitos: cualquier maniobra es válida para lograr nuestro consentimiento al AMO.

*Grupo feminista de investigación y acción.





[1]    Juana “La Avanzadora” (1790-1856), esclava liberada que tuvo una participación significativa, según los testimonios orales, en la célebre Tercera Batalla de Maturín (25 de mayo de 1813) con la Batería de las Mujeres. Además, luchó en varias batallas durante la guerra de independencia de Venezuela. Recibió su apodo por ser la primera en enfrentarse a las tropas realistas. Al igual que muchas mujeres, también curó heridos y enterraba a los muertos. Manuela Sáenz (1795-185), reducida por la razón patriarcal al papel de amante de Simón Bolívar; esta ecuatoriana destaca por ser una gran luchadora por la independencia de Perú, Ecuador y Bolivia. Le salva la vida a Bolívar en 1828, en el acontecimiento conocido como la Conspiración Septembrina, además, defendió durante el resto de su vida el ideario bolivariano. Entre otras distinciones, le fue otorgada la orden “Caballeresa del Sol” de la Orden El Sol del Perú por su contribución a la independencia de Perú, así como el ascenso post mortem, en 2007 por iniciativa del presidente Rafael Correa, a generala del ejército ecuatoriano. Negra Hipólita (1763-1835), fue esclava de la familia Bolívar Palacios, y por lo tanto, le fue encargado –como a gran parte de las negras esclavizadas- el amamantamiento y la crianza de Simón Bolívar, quien siempre la consideró como su madre y padre. El Libertador le concedió su libertad en 1821; asimismo, instó varias veces a sus allegados, entre ellos a su sobrino Anacleto Clemente, a su hermana María Antonia y a José Ángel Álamo, para que Hipólita recibiera una mensualidad de 30 pesos, petición que tardó en ser cumplida. Josefa Camejo (1791 – se desconoce fecha de su muerte) fue una de las muchas mujeres que participaron activamente en la vida política y lucharon por la independencia de Venezuela. Se destacó, junto con otras compañeras, por haber firmado en 1811 una comunicación titulada Representación que hace el bello sexo al Gobierno de Barinas con el fin de ofrecerse a defender al gobierno de Barinas ante la inminente invasión de los guyaneses por San Fernando. Como muchas mujeres afectadas por la guerra emigró, vio morir a sus seres queridos y curó heridos. En 1821 lideró una rebelión contra los realistas en la provincia de Coro y enfrentó al jefe realista Chepito González. Ese mismo año leyó, en Pueblo Nuevo, el manifiesto que declaraba libre a la Provincia de Coro.
[2] Al respecto véase nuestro escrito “Acelerando el ecocidio: La creación del Ministerio para el Desarrollo de la Minería Ecológica” en: http://ladantalascanta.blogspot.com/2016/06/acelerando-el-ecocidio-la-creacion-del.htm
[3] Zabdiel Gutiérrez, “Agenda Económica Bolivariana protege derechos del pueblo ante burguesía saboteadora” en http://vtv.gob.ve/agenda-economica-bolivariana-protege-derechos-del-pueblo-ante-burguesia-saboteadora/
TELESUR, “Lo que debe saber del Arco Minero del Orinoco” en http://www.telesurtv.net/telesuragenda/Arco-Minero-del-Orinoco-en-Venezuela-20160826-0056.html

miércoles, 12 de octubre de 2016

CARTA ABIERTA AL SOCIÓLOGO PUERTORRIQUEÑO RAMÓN GROSFOGUEL

CARTA ABIERTA AL SOCIÓLOGO PUERTORRIQUEÑO
RAMÓN GROSFOGUEL

Estimado Ramón Grosfoguel,

El día lunes 10 de octubre, en la conferencia que usted dictó, como parte de las actividades de la I Escuela de Formación Ecosocialista y Pensamiento Crítico Descolonial Nuestroamericano, fue interrogado acerca del proyecto Arco Minero del Orinoco[i].

En ese sentido, y dada las dificultades que ocasiona la metodología llevada a cabo en las clases magistrales para garantizar una participación directa del Poder Popular, queremos dirigirnos a usted por esta vía para comentar su respuesta a dicha interrogante y, además, reclamar su solidaridad para con una lucha que, por tomar prestadas palabras del maestro y amigo suyo, Enrique Dussel, afirma el querer vivir comunitario como la voluntad fundamental de una política otra, descolonial.

Su respuesta nos parece un lamentable amague. La reiterativa afirmación “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada” era innecesaria: 1) el evento que precede a la instalación de la escuela es el Foro Marxismos Descoloniales del Sur, tres términos que ya hacen explícita una postura y un horizonte político; 2) la actividad es convocada por una Red que está adscrita al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, uno de los órganos ejecutivos del Estado venezolano; y 3) las actividades han contado con la presencia e intervención del ministro Jorge Arreaza y el viceministro Guillermo Barreto, voceros oficiales del alto gobierno.

Insistir en la misma idea unas cinco veces al menos, sino más, evoca una cuestión por demás simplista: quien está contra el Arco Minero, estaría entonces en contra de la revolución. Flaco favor que le hacen sus palabras a la lucha contra un proyecto que es la expresión prístina de uno de los rasgos fundamentales (el ecocidio) de ese sistema mundo en el que usted ha identificado alrededor de unas 16 jerarquías.

Ciertamente, en el polarizado escenario político nacional, hay quienes ven en la lucha contra el Arco Minero una posibilidad para establecer sus agendas políticas opacas, por un lado, o con una abierta intención desestabilizadora, por otro. Sin embargo, ello no quiere decir que los movimientos indígenas, ecofeministas, ecosocialistas y descoloniales, que hasta la fecha se han pronunciado (entre otros)[ii], sean parte de una u otra agenda. Al contrario, esta amplia gama de organizaciones, no carente de contradicciones entre sí, comparten horizontes de luchas comunes: el anticapitalismo, el antipatriarcado, el anticolonialismo, el antiimperialismo y el antiespecismo, por nombrar algunos. Si ello no es estar dentro de la revolución, echarla adelante como diría usted, entonces díganos qué lo es.
Aunado a ese maniqueísmo, la afirmación “no podemos dejar el extractivismo esta noche” es preocupante: en primer lugar, supone el desconocimiento de las agendas de lucha de los grupos que afirmamos la vida plena; y en segundo lugar, procede de una actitud que, ante tal desconocimiento, desempeña –paradójicamente– el rol de francotirador que usted tanto criticó en su intervención. Todas y todos tenemos claro que no podemos dejar el extractivismo esta noche y por ello es que, precisamente, el punto álgido de la discusión está en las agendas de transiciones hacia el postextractivismo a corto, mediano y largo plazo.

Dicho sea de paso, además, que al hacer uso de la metáfora del francotirador, usted realizó unas severas críticas a personas en el país que, en su criterio, asumen ese papel pero sin dar nombre alguno. Esto nos parece, cuando menos, irresponsable. En efecto, usted puede discrepar de la posición de algunas personas o grupos, pero velar la crítica en indirectas no es cónsono con ese persistente llamado a un giro decolonial, para este caso, en la política.

Si descolonizar la economía es avanzar seria, crítica y autocríticamente en un programa de diversificación económica, ¿es el traslado del rentismo petrolero al rentismo minero una política “factible”? ¿Qué entiende usted por factibilidad?

Por sus investigaciones, así como por los intercambios académicos con otros intelectuales decoloniales, usted es conocedor de lo que Dussel afirmaba en la mañana del lunes: “la modernidad es la destitución del otro y el vaciamiento de la naturaleza”; entonces ¿cómo puede ser factible un proyecto (nótese el oxímoron) de desarrollo ecosocialista mega minero a gran escala? ¿Cómo puede ser factible una medida que atenta contra el principio de voluntad de vida? ¿Cómo puede el Arco Minero del Orinoco garantizar el poder político como comunidad si las actividades extractivistas fragmentan los territorios en los que se instalan? ¿Cómo se puede aceptar un proyecto que va a afectar de manera contundente la vida de las niñas, adolescentes y mujeres indígenas?

Una pregunta acuciante en estos horizontes de interpretación descolonial, y que no puede evadirse “lanzando líneas”, es la cuestión acerca de hasta qué punto es sostenible la justicia social sobre la base de la injusticia ambiental, epistémica, étnica, de género, espiritual, etc. Esto en ningún momento supone el desconocimiento de las medidas y políticas llevadas a cabo por el gobierno bolivariano para reducir la enorme brecha de desigualdad generada en los tiempos de la cuarta república, sino que resalta la contradicción que atraviesa a nuestro proceso, aunado a un tiempo histórico de superación de los límites planetarios, que puede propiciar un efecto boomerang: la desigualdad social puede ensancharse nuevamente al profundizar la crisis ecológica a través de una actividad devastadora como lo es la minería a cielo abierto[iii].  

Las transiciones al postextractivismo deben pensarse desde el aquí y el ahora, y no únicamente a largo plazo, de lo contrario estaríamos afirmando y justificando lo que la razón neoliberal llamaría un mal necesario: el sacrificio de vida humana y no humana para, parafraseando a Fernando Coronil, respirar la ilusión de la modernidad.

Ciertamente, el proyecto de la comuna es una de las opciones, incluso descoloniales, para transformar el actual estado de cosas y hacia allá deben ir encaminados todos nuestros esfuerzos: territorializar las luchas por la esperanza, articulando diferentes escalas de liberación. La mega minería a cielo abierto solo trae caos, desolación y muerte.

Usted decía que hay muchas luchas en el Norte que son invisibilizadas acá y nosotras creemos que ocurre lo mismo con algunas de las luchas en el Sur: son silenciadas allá. Hay varias cosas del proyecto que nos preocupan: 1) se desconocen los estudios de impacto ambiental y los resultados de los procesos de consulta previa e informada; 2) los términos de las negociaciones son desconocidos[iv]; 3) solo se conocen 15 de las 150 empresas de 35 países que participarían en el proyecto; 4) algunas de las empresas venezolanas parecen tener una dudosa procedencia, por no decir que son inexistentes, lo que podría constituir un caso de estafa a la nación; 5) cómo procederán estas empresas, qué métodos y tecnologías utilizarán; y 6) ninguno de los programas sociales vigentes están al día en esos territorios.

Por tales motivos, entre otros, es que afirmamos que el Aro Minero del Orinoco es un proyecto opaco, ilegítimo y neocolonial. ¿Cuáles son los criterios de soberanía? ¿Qué es un desarrollo minero ecológico? Nos recuerda Eduardo Galeano, citando a Woodrow Wilson en Las venas abiertas de América Latina, que un país es poseído y dominado por el capital que en él se haya invertido. ¿Dentro del Arco Minero todo, fuera del Arco Minero nada? Entonces, ¿de qué descolonialidad estamos hablando?

Es por ello que reclamamos su solidaridad para con esta lucha que aterriza en lo concreto todas las discusiones teóricas sobre la modernidad/colonialidad. Sabemos que usted es un invitado del Estado venezolano y que eso tal vez está censurando su opinión, pero también confiamos en que el gobierno bolivariano es lo suficientemente amplio como para escuchar las críticas y preocupaciones en torno al proyecto sin suponer automáticamente que se trata de un ataque contrarrevolucionario.

Lo exhortamos a realizar una actividad de cierre a la I Escuela de Formación Ecosocialista y Pensamiento Crítico Descolonial Nuestroamericano con un gran foro el día viernes 14 de octubre, en horas de la tarde, donde se discuta de manera amplia, seria, crítica y autocrítica las preocupaciones e implicaciones del Arco Minero del Orinoco, como comunidad de parientes que somos.

Creemos que si es consecuente en la práctica con los planteamientos teóricos que asume, no hará falta, entonces, darle un giro decolonial a las y los decoloniales.

Atentamente,
LaDanta LasCanta
Grupo ecofeminista de investigación y acción


Caracas, 12 de octubre de 2016



[i]               Puede consultar, como primer insumo, el Decreto N° 2.248 publicado en la Gaceta Oficial N° 40.855 de fecha 24 de febrero del presente año y, como segundo insumo, un expediente que -a la fecha- recoge parte de la lucha contra este proyecto extractivista (http://www.aporrea.org/actualidad/n297438.html).
[ii]              El primero de los pronunciamientos realizados contra el Arco Minero del Orinoco fue el Manifiesto del Poder Popular por la vida plena (http://www.aporrea.org/actualidad/n288079.html); luego fue publicado un exhorto al Gobierno Nacional para detener el ecocidio minero en la cuenca del Orinoco (http://www.aporrea.org/actualidad/n289065.html); a su vez, los pueblos Ye'kwana-Sanema y Pemón de la cuenca del Caura elaboraron una carta donde rechazan el proyecto y reivindican su derecho a seguir existiendo, afirmando categóricamente que la vida vale más que el oro (https://es.scribd.com/doc/311656564/Rechazo-Del-Arco-Minero-Por-Los-Pueblos-Yekwana-Sanema-Pemon-de-La-Cuenca-Del-Caura-Kuyujani); por último, nosotras también nos hemos pronunciado contra el extractivismo minero y por la impostergable utopía ecofeminista (http://laguarura.net.ve/2016/08/12/comunicado-ecofeminista-versus-el-extractivismo-minero-en-la-orinoquia).
[iii]              En el portal web http://www.payadapasatan.org/ puede consultar distintas fuentes relacionadas con el tema.
[iv]              Edgardo Lander, una de las personas que -creemos- usted acusa de francotirador de manera indirecta, publicó recientemente algunos comentarios sobre el acuerdo con la Gold Reserve (https://www.aporrea.org/contraloria/a232524.html) que en nada benefician a nuestro país. Llama poderosamente la atención, además, que en una Escuela de Formación sobre Ecosocialismo y Pensamiento Crítico Descolonial Nuestroamericano él no haya sido invitado, toda vez que ha sido uno de los principales actores (recuerde los textos Contribución a la crítica del marxismo realmente existente y La colonialidad del saber) de la red modernidad/colonialidad.  

domingo, 21 de agosto de 2016

Los ecologistas comeflores: ¿mafiosos New Age? (Mitos)

Los ecologistas comeflores: ¿mafiosos New Age? (Mitos)


LaDanta LasCanta

Con la firma de los memoranda de intención de la república con varias empresas transnacionales para la explotación del Arco Minero del Orinoco (AMO) también explotó en las redes sociales y medios de información, la diversidad de opiniones en su defensa.

A pesar de las diferentes tácticas argumentativas adoptadas en estos discursos, todos están marcados, implícita o explícitamente, por la reproducción de varios mitos sobre lxs ecologistas. Estos “relatos” pueden ser condensados en un significante que pasa a definir al grupo como un otro sobrante separado del nosotros uniforme. Esta caracterización tiene tres efectos fundamentales: 1) descalifica su proyecto político; 2) pone en entredicho la legitimidad de lo que dice y hace; 3) causa rechazo y aversión. Constituida esta identidad se hace casi imposible establecer empatía con el grupo mitificado.

Los tres mitos contemporáneos: las feministas que odian a los hombres, los comunistas que comen niños y los ecologistas que comen flores

Desde finales del siglo XVIII, momento en el que las mujeres nos manifestamos y organizamos para que se extendiera a nosotras el principio de igualdad, se comenzaron a tejer un conjunto de mitos –aún antes del surgimiento del significante feminista- de los cuales solo mencionaremos los más pintorescos: somos mujeres que odiamos a los hombres, queremos imponer la dominación femenina y/o somos mujeres masculinizadas. Mitos que han sido efectivos por su permanencia en el tiempo, y porque además han logrado calar en el imaginario de muchas mujeres, quienes en lugar de llenar las filas del feminismo, se han mantenido alejadas de este movimiento político al cual le deben muchos de sus derechos.

En el periodo de la Guerra Fría, cuando los comunistas eran considerados un verdadero peligro para la estabilidad del sistema capitalista, se difundieron a través de un sofisticado aparato de propaganda, una serie de mitos para que la población en general, y la estadounidense en particular, les temiera. Estos iban desde los más burdos, tales como que comían niños y hacían jabón con los ancianos, hasta los más sofisticados que exponían que su objetivo era quitarnos nuestras pequeñas propiedades y convertirnos a todos en pobres. De tal manera que lxs trabajadorxs, en vez de engrosar las filas del movimiento internacional vanguardia de su liberación, se alejaban de éste como la lepra.

Las y los ecologistas de diferente denominación no han escapado a este mecanismo. Desde el momento en que comenzamos a surgir como una fuerza política visible en la década de los setenta, se empezaron a difundir una serie de mitos sobre nuestras prácticas y posiciones políticas: tree huggers o hippies comeflores trasnochados que no sabemos nada de la Real politik, última expresión del liberalismo burgués come lechuga y conjunto de individuos retrotecnológicos que llevamos un estilo de vida similar al del niño de la selva. Mitos que indudablemente forman el contenido de los prejuicios que han apartado del movimiento a todos aquellos preocupados por los efectos del androcentrismo y la destrucción acelerada de los ecosistemas.

Estos mitos son tan reales que han funcionado para mantener separados a los propios movimientos políticos y sociales, quienes desconfían unos de los otros solamente sobre la base de estas preconcepciones. Los comunistas desconfían de las feministas y ecologistas, las feministas de los comunistas y los ecologistas de los comunistas y feministas. De tal manera que en vez de enlazar algunos puntos comunes de las diferentes agendas, se solidifican las diferencias y se consolida la división, tal como lo celebra hoy el capitalismo patriarcal.

Los mitos, en momentos en el que determinado grupo se convierte en un adversario político visible, justifican simbólicamente su persecución. Dos ejemplos bastarán para demostrar nuestra afirmación: a principios del siglo, mientras las feministas inglesas que luchaban por el derecho al sufragio eran fuertemente reprimidas, se desarrolló una campaña en la prensa y a través de afiches en la que se presentaba a las suffragettes como mujeres que buscaban someter a los hombres, específicamente a sus esposos.

Afiche publicado en Gran Bretaña a principios del siglo XX (figura 1)

Asimismo, a principios de la década de los cincuenta, cuando se inicia el macartismo, se comenzó, en los medios de comunicación, una agresiva campaña que difundía un conjunto de mitos sobre los comunistas, entre los que destacaba que eran agentes de la URRSS.


I Married a Communist (Laraine Day and Robert Ryan) (1949) (figura 2)

¿Por qué mitifican a los adversarios del AMO?

Desde hace algunos meses diversos grupos políticos, particularmente lxs ecologistas, hemos denunciado, en la mayoría de los casos con sólidos argumentos, las catastróficas consecuencias que traerá al país el desarrollo del Motor Minero, concretamente el proyecto Arco Minero del Orinoco (AMO). Las respuestas no se han hecho esperar y el renacimiento de los mitos tampoco. Lo curioso, en este caso, es que hayan sido revividos desde las filas del propio chavismo defensor del ecosocialismo (incluidos los otrora anarquistas).

Veamos cuáles son los mitos que se han reactualizado:

• Lxs ecologistas somos unos idealistas e irresponsables, pues no sabemos nada de estrategia política ni de la realpolitik ni mucho menos de la actual crisis económica que atraviesa el país y el Gobierno.
• Lxs ecologistas nos pronunciamos ante el Arco Minero del Orinoco, pero callamos ante otros problemas de orden ambiental que sucedieron en el pasado.
• Lxs ecologistas somos un conjunto de intelectuales pequeño burgueses que opinamos desde nuestra comodidad caraqueña y no sabemos lo que sucede en las regiones, especialmente en el sur del país, en el territorio del AMO.
• Lxs ecologistas somos incoherentes porque tenemos dispositivos y máquinas electrónicas (construidas con base en minerales y sobre la lógica del capitalismo extractivista) y las usamos para difundir nuestras ideas.

Podríamos hacer una lista más extensa, pero con estos puntos basta. Lo cierto es que se está utilizando una estrategia argumentativa que al desautorizar a las personas o colectivos ecologistas, pretenden descalificar su política y discursos. Efectuado ese movimiento, se hace innecesario el debate.

Les lanzamos a quienes nos estigmatizan las siguientes de preguntas: ¿Lxs ecologistas somos un bloque político homogéneo? ¿Respondemos a un solo paradigma teórico?¿Lxs ecologistas vivimos aislados de la realidad del país? ¿Vivir en las ciudades nos desautoriza? ¿Acaso vivir en medio de la selva le daría más validez a nuestros señalamientos? ¿Podemos opinar de conflictos ambientales en Estados Unidos y otros países Latinoamericanos (preferiblemente si tienen gobiernos de derecha), pero no podemos opinar en nuestro propio país? ¿Lxs ecologistas no levantamos nuestra voz de protesta ante los diferentes gobiernos en el pasado lejano y reciente? ¿Somos dignxs de sospecha porque algunos somos intelectuales que usamos dispositivos electrónicos? ¿Existe una política tipo Pol Pot de la cual no nos habíamos enterado? ¿Un ecologista no puede ser intelectual? ¿Solo podemos limitarnos a comer flores? Si ser intelectual es tan malo, entonces, ¿por qué el Estado patrocina a la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad?¿Para ser coherentes con nuestras ideas tenemos que vivir en una choza sin luz y con una máquina de escribir como el Unabomber? ¿Los ecologistas estamos contra los avances tecnológicos?¿Somos responsables de que el Gobierno entregue a las transnacionales nuestros bienes comunes solo porque usamos teléfonos celulares, computadoras, automóviles, hornos microondas, insulina, inseminación artificial o quimioterapia?


Retrato hablado del Unabomber (figura 3)

Hay dos maneras de responder a estas preguntas: la primera, por la vía de los prejuicios y los falsos dilemas, en la que hay contestaciones simples y seguras; la segunda vía, desde el conocimiento, parte de una intención genuina de comprender nuestras posiciones y de informarse sobre los diversos movimientos ecologistas. La primera lleva a la reafirmación de los mitos y la demonización; la segunda conlleva asumir una posición responsable: informarse antes de opinar. La primera es sostén de la persecución; la segunda es la base del debate político propio que demanda nuestra democracia participativa y protagónica y del cual estamos convencidxs es la vía obligante para formar una nueva geopolítica orientada a la preservación de todas las formas de vida que compartimos el único hogar: el planeta tierra.

miércoles, 17 de agosto de 2016

FOLLOW THE MONEY, MADURO.

FOLLOW THE MONEY, MADURO.


LaDanta LasCanta(i)

El pasado viernes 05 de agosto, el gobierno nacional firmó una serie de contratos y decretos para dar inicio formal al mega proyecto extractivista del Arco Minero del Orinoco (AMO) (ii). En dicho acto, realizado en la sede del Banco Central de Venezuela (BCV), el presidente Nicolás Maduro señaló que “detrás de quienes se oponen al Arco Minero está el dinero de las mafias” y aseguró “a los traidores” que “el proyecto va” (iii).

Sin dar nombres en específico, las declaraciones del presidente, además de soberbias, son profundamente malintencionadas. ¿Por qué? Sencillo: al no dar nombres, el Estado/Gobierno asume que todas y todos los que nos oponemos al AMO somos culpables de lo que se nos acusa. Este argumento expresa una lógica equivalente al “dispare primero y averigüe después” de la política represiva cuarto republicana, salvando las diferencias de cada caso.

Curiosamente, este argumento se da la mano, también, con el modus operandi de la razón mediática transnacional del capitalismo: distorsionar para desinformar, demonizar para destruir. Si no, ¿cuál sería el fin de hacer semejante acusación, además de allanarle el camino a las empresas transnacionales para asegurarles sus inversiones y criminalizar, a priori, a todxs los que nos oponemos al AMO?

Al Estado/Gobierno le es mucho más redituable meter a todas y a todos en un mismo saco, que hacer las respectivas investigaciones para dilucidar quién es quién. Por ejemplo: llama la atención que ahora sí aparezcan declaraciones donde, aunque de forma imprecisa, se critica al Mayor General Clíver Alcalá Cordones por “cómo actuó con la minería ilegal” (iv). Recordemos que ya bastante polémica ha causado ese personaje en la lucha de los muchos colectivos que nos oponemos al AMO y, sin embargo, algunos insisten en seguir defendiéndolo (v).

En ese sentido, nuestra digna rabia por ser acusados de “traidores y mafiosos” debe ir acompañada de una revisión de nuestros contraargumentos: ¿a quién defendemos? ¿Desde qué lugares hablamos? ¿Son transparentes nuestras agendas? Instamos a las y los compañeros, que tienen una genuina intención de procurar espacios de articulación para una lucha donde nos estamos jugando la vida toda, aquí y ahora, y la de futuras generaciones, a desmarcarse notoriamente de un personaje cuya agenda no es transparente y de quien desconocemos el lugar desde donde nos habla. ¿Qué papel jugó en el tema de la minería ilegal que lo ha hecho merecedor de estas críticas? ¿Se trata, acaso, del común ataque al mensajero y no al mensaje, o hay algo más?

Y le preguntamos al Presidente, ¿por qué no ahondar en estas controversias? ¿Por qué no ir a la raíz del problema? ¿Por qué no centrar las acusaciones hacia los sectores militares y civiles corrompidos que hacen vida en el territorio del AMO? ¿Por qué no investigar las graves denuncias de los conflictos socioambientales que recorren a lo largo y ancho el estado Bolívar? ¿Por qué no investigar a las distintas autoridades regionales? ¿Por qué no indagar cómo se instalaron cientos de miles de mineros ilegales en ese territorio? ¿Por qué no investigar la ruta de la extracción y la comercialización del oro (follow the money)? ¿Por qué no investigar a profundidad lo ocurrido en Tumeremo, “caiga quien caiga”? ¿Por qué no revisar y reformular la Misión Piar en lugar de abrir el territorio a 150 empresas nacionales e internacionales con un proyecto ecocida, etnocida y genocida? ¿Quiénes son los operadores políticos de estas empresas? ¿Quiénes son sus operadores militares? ¿Qué precio tiene su lealtad a la Matria? ¿Qué “puertas están girando”? ¿Quénes conforman las mafias mineras?

Para nosotras, presidente, el chantaje es la política de la complicidad. Así que, en este caso, y contrario a lo que apunta la conseja popular, aclare señor Presidente, aclare las denuncias que está realizando porque, de lo contrario, los escenarios serán cada vez más confusos y no quisiéramos pensar que Ud. es un instrumento más de los intereses económico-financieros corporativos.

¿Quién traiciona a quién? ¿Nosotras y nosotros, que en esta lucha vemos la posibilidad de reinventar socio-ecológicamente un verdadero proceso revolucionario que sería imposible sin dar un giro drástico al modelo rentista extractivista, o Ud., que pretende anular toda oposición racional al AMO criminalizando una protesta que, en lo concreto, no es más que un ejercicio de democracia participativa y protagónica? ¿El Arco Minero va porque sí, “a lo macho”?

Nos preocupa la responsabilidad política y ética tras sus opacas declaraciones; nos preocupa el cinismo y la soberbia con la que voceros del Estado/Gobierno pretenden combinar, “sin ton ni son”, ecosocialismo, mega minería y poder popular. Y nos preocupa profundamente la ignorancia de la ignorancia que hay en las decisiones que se están tomando y la política entreguista que hay detrás de estos acuerdos (vi). Demuéstrenos que estamos equivocadas.

No nos sorprende, en cambio, la prepotencia, la arrogancia, ni la “desorientación” de algunos “anarquistas” que, en su defensa del AMO, nos recuerdan que las condiciones materiales, las ascendencias familiares, las carteras de negocios y las necesidades de rebuscarse influyen fuertemente en la “consciencia”.

Lamentamos que algunas y algunos de los que han despistado su postura para estar bien con Dios y con el Diablo (vii), hoy muestran su corazoncito extractivista y su pragmatismo liberal, velando por los intereses variopintos de sus respectivos cogollos… ¿Y Maduro dice que nosotras y nosotros somos los “mafiosos”? ¡Vaya claridad! Parafraseando a Groucho Marx, ellas y ellos tienen sus principios, si al Estado/Gobierno no les gustan, tienen otros.

No dejaremos de cantarlas, porque –como decía la gran Mercedes Sosa- la vida misma es todo un canto y no nos permitiremos que muera la esperanza, la luz y la alegría.

Seguiremos meándonos al AMO.

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(i) Grupo ecofeminista de investigación y acción. FB: La Danta LasCanta. Grupo ecofeminista; Twitter: @LaDantaLasCanta; correo: ladantalascanta@gmail.com

(ii) 60% de las ganancias del Arco Minero serán invertidas en desarrollo social. Agencia Venezolana de Noticias. 05-08-2016. Recuperado de: http://www.avn.info.ve/…/60-ganancias-del-arco-minero-ser%C… [Consultado el: 06 de agosto de 2016]

(iii) Maduro: “Detrás de quienes se oponen al Arco Minero está el dinero de las mafias”. El Nacional. 05-08-2016. Recuperado de: http://www.el-nacional.com/…/Maduro-Detras-Arco-Minero-mafi… [Consultado el 09 de agosto de 2016]

(iv) Héctor Rodríguez a Clíver Alcalá: “Hay muchísimas críticas de cómo actuó con la minería ilegal”. Aporrea. 11-08-2016. Recuperado de: https://www.aporrea.org/actualidad/n295220.html [Consultado el 12-08-2016]

(v) Arias, Ángel (2016a). ¿Hacia dónde y con quién debe ir la lucha contra el AMO? Se concretó la concentración ante el TSJ contra el Arco Minero. La izquierda diario. 02-06-2016. Recuperado de: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Se-concreto-la-concentr… [Consultado el 05 de junio de 2016]
Arias, Ángel (2016b). Un asunto que exige definición clara y pronta. ¿Qué pasa con Clíver Alcalá y la Plataforma contra el Arco Minero? La izquierda diario. 12-06-2016. Recuperado de: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Que-pasa-con-Cliver-Alc… [Consultado el 14 de junio de 2016]

(vi) Lander, Edgardo (2016). Comentarios sobre el Acuerdo con la Gold Reserve. Aporrea. 16-08-2016. Recuperado de: https://www.aporrea.org/actualidad/a232524.html [Consultado el 16 de agosto de 2016]

(vii) Ruiz, Francisco Javier (2016). El Pacto Minero del Orinoco y los chantajes que desmovilizan. Aporrea. 07-08-2016. Recuperado de: http://www.aporrea.org/poderpopular/a232082.html [Consultado el 08 de agosto de 2016]