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miércoles, 12 de octubre de 2016

CARTA ABIERTA AL SOCIÓLOGO PUERTORRIQUEÑO RAMÓN GROSFOGUEL

CARTA ABIERTA AL SOCIÓLOGO PUERTORRIQUEÑO
RAMÓN GROSFOGUEL

Estimado Ramón Grosfoguel,

El día lunes 10 de octubre, en la conferencia que usted dictó, como parte de las actividades de la I Escuela de Formación Ecosocialista y Pensamiento Crítico Descolonial Nuestroamericano, fue interrogado acerca del proyecto Arco Minero del Orinoco[i].

En ese sentido, y dada las dificultades que ocasiona la metodología llevada a cabo en las clases magistrales para garantizar una participación directa del Poder Popular, queremos dirigirnos a usted por esta vía para comentar su respuesta a dicha interrogante y, además, reclamar su solidaridad para con una lucha que, por tomar prestadas palabras del maestro y amigo suyo, Enrique Dussel, afirma el querer vivir comunitario como la voluntad fundamental de una política otra, descolonial.

Su respuesta nos parece un lamentable amague. La reiterativa afirmación “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada” era innecesaria: 1) el evento que precede a la instalación de la escuela es el Foro Marxismos Descoloniales del Sur, tres términos que ya hacen explícita una postura y un horizonte político; 2) la actividad es convocada por una Red que está adscrita al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, uno de los órganos ejecutivos del Estado venezolano; y 3) las actividades han contado con la presencia e intervención del ministro Jorge Arreaza y el viceministro Guillermo Barreto, voceros oficiales del alto gobierno.

Insistir en la misma idea unas cinco veces al menos, sino más, evoca una cuestión por demás simplista: quien está contra el Arco Minero, estaría entonces en contra de la revolución. Flaco favor que le hacen sus palabras a la lucha contra un proyecto que es la expresión prístina de uno de los rasgos fundamentales (el ecocidio) de ese sistema mundo en el que usted ha identificado alrededor de unas 16 jerarquías.

Ciertamente, en el polarizado escenario político nacional, hay quienes ven en la lucha contra el Arco Minero una posibilidad para establecer sus agendas políticas opacas, por un lado, o con una abierta intención desestabilizadora, por otro. Sin embargo, ello no quiere decir que los movimientos indígenas, ecofeministas, ecosocialistas y descoloniales, que hasta la fecha se han pronunciado (entre otros)[ii], sean parte de una u otra agenda. Al contrario, esta amplia gama de organizaciones, no carente de contradicciones entre sí, comparten horizontes de luchas comunes: el anticapitalismo, el antipatriarcado, el anticolonialismo, el antiimperialismo y el antiespecismo, por nombrar algunos. Si ello no es estar dentro de la revolución, echarla adelante como diría usted, entonces díganos qué lo es.
Aunado a ese maniqueísmo, la afirmación “no podemos dejar el extractivismo esta noche” es preocupante: en primer lugar, supone el desconocimiento de las agendas de lucha de los grupos que afirmamos la vida plena; y en segundo lugar, procede de una actitud que, ante tal desconocimiento, desempeña –paradójicamente– el rol de francotirador que usted tanto criticó en su intervención. Todas y todos tenemos claro que no podemos dejar el extractivismo esta noche y por ello es que, precisamente, el punto álgido de la discusión está en las agendas de transiciones hacia el postextractivismo a corto, mediano y largo plazo.

Dicho sea de paso, además, que al hacer uso de la metáfora del francotirador, usted realizó unas severas críticas a personas en el país que, en su criterio, asumen ese papel pero sin dar nombre alguno. Esto nos parece, cuando menos, irresponsable. En efecto, usted puede discrepar de la posición de algunas personas o grupos, pero velar la crítica en indirectas no es cónsono con ese persistente llamado a un giro decolonial, para este caso, en la política.

Si descolonizar la economía es avanzar seria, crítica y autocríticamente en un programa de diversificación económica, ¿es el traslado del rentismo petrolero al rentismo minero una política “factible”? ¿Qué entiende usted por factibilidad?

Por sus investigaciones, así como por los intercambios académicos con otros intelectuales decoloniales, usted es conocedor de lo que Dussel afirmaba en la mañana del lunes: “la modernidad es la destitución del otro y el vaciamiento de la naturaleza”; entonces ¿cómo puede ser factible un proyecto (nótese el oxímoron) de desarrollo ecosocialista mega minero a gran escala? ¿Cómo puede ser factible una medida que atenta contra el principio de voluntad de vida? ¿Cómo puede el Arco Minero del Orinoco garantizar el poder político como comunidad si las actividades extractivistas fragmentan los territorios en los que se instalan? ¿Cómo se puede aceptar un proyecto que va a afectar de manera contundente la vida de las niñas, adolescentes y mujeres indígenas?

Una pregunta acuciante en estos horizontes de interpretación descolonial, y que no puede evadirse “lanzando líneas”, es la cuestión acerca de hasta qué punto es sostenible la justicia social sobre la base de la injusticia ambiental, epistémica, étnica, de género, espiritual, etc. Esto en ningún momento supone el desconocimiento de las medidas y políticas llevadas a cabo por el gobierno bolivariano para reducir la enorme brecha de desigualdad generada en los tiempos de la cuarta república, sino que resalta la contradicción que atraviesa a nuestro proceso, aunado a un tiempo histórico de superación de los límites planetarios, que puede propiciar un efecto boomerang: la desigualdad social puede ensancharse nuevamente al profundizar la crisis ecológica a través de una actividad devastadora como lo es la minería a cielo abierto[iii].  

Las transiciones al postextractivismo deben pensarse desde el aquí y el ahora, y no únicamente a largo plazo, de lo contrario estaríamos afirmando y justificando lo que la razón neoliberal llamaría un mal necesario: el sacrificio de vida humana y no humana para, parafraseando a Fernando Coronil, respirar la ilusión de la modernidad.

Ciertamente, el proyecto de la comuna es una de las opciones, incluso descoloniales, para transformar el actual estado de cosas y hacia allá deben ir encaminados todos nuestros esfuerzos: territorializar las luchas por la esperanza, articulando diferentes escalas de liberación. La mega minería a cielo abierto solo trae caos, desolación y muerte.

Usted decía que hay muchas luchas en el Norte que son invisibilizadas acá y nosotras creemos que ocurre lo mismo con algunas de las luchas en el Sur: son silenciadas allá. Hay varias cosas del proyecto que nos preocupan: 1) se desconocen los estudios de impacto ambiental y los resultados de los procesos de consulta previa e informada; 2) los términos de las negociaciones son desconocidos[iv]; 3) solo se conocen 15 de las 150 empresas de 35 países que participarían en el proyecto; 4) algunas de las empresas venezolanas parecen tener una dudosa procedencia, por no decir que son inexistentes, lo que podría constituir un caso de estafa a la nación; 5) cómo procederán estas empresas, qué métodos y tecnologías utilizarán; y 6) ninguno de los programas sociales vigentes están al día en esos territorios.

Por tales motivos, entre otros, es que afirmamos que el Aro Minero del Orinoco es un proyecto opaco, ilegítimo y neocolonial. ¿Cuáles son los criterios de soberanía? ¿Qué es un desarrollo minero ecológico? Nos recuerda Eduardo Galeano, citando a Woodrow Wilson en Las venas abiertas de América Latina, que un país es poseído y dominado por el capital que en él se haya invertido. ¿Dentro del Arco Minero todo, fuera del Arco Minero nada? Entonces, ¿de qué descolonialidad estamos hablando?

Es por ello que reclamamos su solidaridad para con esta lucha que aterriza en lo concreto todas las discusiones teóricas sobre la modernidad/colonialidad. Sabemos que usted es un invitado del Estado venezolano y que eso tal vez está censurando su opinión, pero también confiamos en que el gobierno bolivariano es lo suficientemente amplio como para escuchar las críticas y preocupaciones en torno al proyecto sin suponer automáticamente que se trata de un ataque contrarrevolucionario.

Lo exhortamos a realizar una actividad de cierre a la I Escuela de Formación Ecosocialista y Pensamiento Crítico Descolonial Nuestroamericano con un gran foro el día viernes 14 de octubre, en horas de la tarde, donde se discuta de manera amplia, seria, crítica y autocrítica las preocupaciones e implicaciones del Arco Minero del Orinoco, como comunidad de parientes que somos.

Creemos que si es consecuente en la práctica con los planteamientos teóricos que asume, no hará falta, entonces, darle un giro decolonial a las y los decoloniales.

Atentamente,
LaDanta LasCanta
Grupo ecofeminista de investigación y acción


Caracas, 12 de octubre de 2016



[i]               Puede consultar, como primer insumo, el Decreto N° 2.248 publicado en la Gaceta Oficial N° 40.855 de fecha 24 de febrero del presente año y, como segundo insumo, un expediente que -a la fecha- recoge parte de la lucha contra este proyecto extractivista (http://www.aporrea.org/actualidad/n297438.html).
[ii]              El primero de los pronunciamientos realizados contra el Arco Minero del Orinoco fue el Manifiesto del Poder Popular por la vida plena (http://www.aporrea.org/actualidad/n288079.html); luego fue publicado un exhorto al Gobierno Nacional para detener el ecocidio minero en la cuenca del Orinoco (http://www.aporrea.org/actualidad/n289065.html); a su vez, los pueblos Ye'kwana-Sanema y Pemón de la cuenca del Caura elaboraron una carta donde rechazan el proyecto y reivindican su derecho a seguir existiendo, afirmando categóricamente que la vida vale más que el oro (https://es.scribd.com/doc/311656564/Rechazo-Del-Arco-Minero-Por-Los-Pueblos-Yekwana-Sanema-Pemon-de-La-Cuenca-Del-Caura-Kuyujani); por último, nosotras también nos hemos pronunciado contra el extractivismo minero y por la impostergable utopía ecofeminista (http://laguarura.net.ve/2016/08/12/comunicado-ecofeminista-versus-el-extractivismo-minero-en-la-orinoquia).
[iii]              En el portal web http://www.payadapasatan.org/ puede consultar distintas fuentes relacionadas con el tema.
[iv]              Edgardo Lander, una de las personas que -creemos- usted acusa de francotirador de manera indirecta, publicó recientemente algunos comentarios sobre el acuerdo con la Gold Reserve (https://www.aporrea.org/contraloria/a232524.html) que en nada benefician a nuestro país. Llama poderosamente la atención, además, que en una Escuela de Formación sobre Ecosocialismo y Pensamiento Crítico Descolonial Nuestroamericano él no haya sido invitado, toda vez que ha sido uno de los principales actores (recuerde los textos Contribución a la crítica del marxismo realmente existente y La colonialidad del saber) de la red modernidad/colonialidad.  

sábado, 18 de junio de 2016

Acelerando el ecocidio: La creación del Ministerio para el Desarrollo de la Minería Ecológica

Acelerando el ecocidio: La creación del Ministerio para el Desarrollo de la Minería Ecológica



LaDanta LasCanta*  

Hace poco más de una semana, el presidente Nicolás Maduro anunció la creación del Ministerio del Poder Popular para el Desarrollo Minero Ecológico[i], adscrito a la vicepresidencia económica del Gobierno bolivariano y conducido por Roberto Ignacio Mirabal Acosta, actual secretario ejecutivo del Estado Mayor Minero. Entre sus funciones estará el diseño de políticas sectoriales, la conducción del proceso de certificación de reservas, así como la fiscalización y gestión de la minería, respetando al ser humano y al ambiente. Tendrá como entes adscritos a la empresa Minerven, la Corporación Venezolana de Minería (CVM) e Ingeomin[ii].

Nos preocupa profundamente que el Ejecutivo nacional continúe con su política comunicacional poco transparente en torno al Arco Minero: ¿a qué intereses reales responde su creación?, ¿por qué el gobierno insiste en la supuesta existencia de una minería ecológica cuando hay suficientes hechos, estudios y declaraciones reconociendo que NO existe en ninguna parte del planeta tal actividad?, ¿es posible la obtención de dinero de la minería sin sacrificar toda forma de vida?, ¿por qué el gobierno no hace de conocimiento público los términos de los acuerdos firmados hasta el momento?, ¿por qué no nos informan de los estudios de impacto ambiental que debieron haberse realizado?, ¿por qué no se conoce cómo fue el proceso de consulta con las comunidades indígenas directamente afectadas y cuáles fueron los resultados de esa consulta? No es suficiente afirmar, como lo hace la diputada Aloha Núñez (Gran Polo Patriótico, estado Zulia), que se han realizado consultas en más de 180 comunidades indígenas, o decir –como lo hace el diputado Héctor Rodríguez (Gran Polo Patriótico, estado Bolívar)– que el Arco Minero del Orinoco es una política correcta del Gobierno bolivariano[iii]. ¿En qué sentidos es una decisión acertada? Creemos que honrar al Poder Popular pasa por hacer transparentes estas discusiones. Resulta bastante paradójico resaltar los crecientes niveles de consciencia desarrollados por el pueblo venezolano durante estos 18 años y pedirnos, al mismo tiempo, una confianza ciega sobre medidas que afectan profundamente la vida de toda la población del país. Será que, como lo plantea la investigadora argentina Maristella Svampa, ¿a mayor extractivismo, menor democracia?[iv]

Aunado a ello, las contradicciones son cada vez más agudas: poco después de anunciar la creación del ministerio, el presidente pasó revista a lo que ha sido el Plan de los 100 días del Ministerio del Poder Popular de Agricultura Urbana. ¿Cómo percibe el Ejecutivo la relación entre minería y agricultura? Para nosotras, la mega minería afecta las fuentes de agua y matala agricultura, por muy ecológica que esta agricultura sea. La lucha por las semillas libres, que viene impulsando la Campaña por una Venezuela Libre de Transgénicos[v], debe ser también la lucha por la tierra libre de mercurio y cianuro, por la preservación del agua de nuestrxs hijxs, por los territorios de vida, por los cuerpos alegres y por los derechos de la Pachamama.

Como preguntando caminamos, hay más cosas que nos preocupan: ¿Cómo quedan las funciones y responsabilidades del Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas (que, recordemos, hizo mutis ante el Decreto 2.248)?, ¿cuál es la postura del Ministerio del Poder Popular para Agricultura y Tierras? Y así como estas, ya hemos formulado muchas otras preguntas al Ejecutivo, y en especial al presidente Nicolás Maduro, que cabe resaltar, no han sido respondidas[vi].

No obstante, en medio de la tormenta se debe hacer el esfuerzo de pensar con calma. Lo que por un momento nos puede parecer una sorpresa, resulta no haber salido de la nada sino, posiblemente, de los aposentos de una Universidad Católica en Guayana. Entrando el mes de junio, se realizó en esta localidad del oriente del país la décimo sexta edición del Foro Guayana Sustentable, un escenario donde la UCAB Guayana se jugó una carta gatopardiana y cantó ¡bingo!: el Manifiesto de Guayana sobre el Arco Minero, contentivo de ocho puntos[vii].

Si bien el último punto plantea la derogación del decreto de creación de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero, publicado en Gaceta Oficial número 40.855, el punto tres nos habla del diseño de una política minera que contemple la creación -¡atención!- de un ministerio específico para esta área, reformando la ley de minas y su reglamento, así como el fortalecimiento de instituciones que tradicionalmente han investigado y evaluado las potencialidades minerales como Tecmin e Ingeomin, utilizando talento humano venezolano.

En estos menesteres, la lectura entre líneas nos dice que todo parecido con la realidad NO es pura coincidencia: ¿qué lobbies están operando y con qué sectores del gobierno se están reuniendo? ¿A esto responde la creación del nuevo ministerio?

La aceleración del Arco Minero es la aceleración del ecocidio y el etnocidio. Curiosamente, Maduro y Santos –por mencionar dos mandatarios con ideologías opuestas– coinciden en un punto polémico, la locomotora del desarrollo, echando por la borda las notorias diferencias entre sus respectivas agendas sociales. A fin de cuentas, y este es un desafío para las izquierdas y proyectos anticapitalistas del siglo XXI, ¿puede hablarse de justicia social sobre la base de una injusticia ambiental?

Nos hacemos eco del petitorio por las vidas, contra la minería extractivista ecocida, resultante del foro organizado en UNEARTE, a finales de marzo, por lxs compañerxs del Frente Nacional Antiminero[viii]: a estas alturas, el séptimo punto ya no es la solicitud urgente de una reunión pública con las máximas autoridades de PDVSA, sino una convocatoria abierta, popular, democrática y revolucionaria para dar forma al Gran Foro Nacional contra el extractivismo, propuesta impulsada por lxs compañerxs del Colectivo Agua Sí Oro No[ix].

En ese sentido, algunas propuestas que nos atrevemos a formular son la incorporación, en la posible organización del evento, de ejes temáticos como: a) las diversas caras del extractivismo (forestal, acuífero, pesquero, minero, petrolero); b) el extractivismo y la destrucción de las formas de vida de las comunidades indígenas; c) el extractivismo y la cultura del exterminio; d) las mujeres en las luchas por la vida (hacia las utopías ecofeministas); e) el Estado Mágico detrás de cámaras (¿pueden pensarse transiciones socio-ecológicas desde las instituciones estatales?); f) “American Way of Death” (¿cómo desnudamos, repensamos y resensualizamos nuestros imaginarios de vida?); y g) transformaciones desde abajo y con la tierra: (transiciones socio-económicas y socio-ecológicas desde la ética del cuidado hacia todas las formas de vida y hacia el planeta que nos acoge a todxs).

Los silencios, sean por complicidad o por desconocimiento, serán sacudidos por el grito que conjuga la mesura y la pasión de quienes defendemos la vida desde los muchos lugares en que existimos y desde las diferencias que nos reúnen como iguales.

Ante decisiones políticas que preocupan más de lo que deberían aliviar, nosotras decidimos seguir cantándole a la vida, pisando fuerte y en lucha constante por la autodeterminación de nuestros cuerpos y nuestros territorios.

¡La minería limpia es una mentira sucia!

¡LaDanta LasCanta!

* Grupo ecofeminista de investigación y acción

ladantalascanta@gmail.com
[i] Véase el Decreto Nº 2.350 publicado en la Gaceta Oficial número 40.922 del jueves 09 de junio de 2016.

[ii] Roberto Mirabal Acosta asume Ministerio de Desarrollo Minero Ecológico. Radio Nacional de Venezuela [portal de noticias]. 07-06-2016. Recuperado de: http://rnv.gob.ve/roberto-mirabal-acosta-asume-nuevo-ministro-desarrollo-minero-ecologico/

[iii] AN niega al ejecutivo autorización constitucional para explotación del Arco Minero. Noticia al día [portal de noticias]. 15-06-2016. Recuperado de: http://noticiaaldia.com/2016/06/an-niega-al-ejecutivo-autorizacion-constitucional-para-explotacion-del-arco-minero/

[iv] Bienes comunes y modelo productivo. Entrevista a Maristella Svampa. Pluriverso y Decolonización [blog]. 19-09-2015. Recuperado de: http://ecologiaspoliticasdesobedientes.blogspot.com/2015/09/a-mayor-extractivismo-menor-democracia.html

[v] Comunicado “Ley de Semillas, Ley del Pueblo”. Venezuela Libre de Transgénicos [blog]. 09-05-2016. Recuperado de: http://venezuelalibredetransgenicos.blogspot.com/2016/05/comunicado-ley-de-semillas-ley-del.html

[vi] Carta abierta “El Motor Minero y los secretos del poder”. Aporrea [portal de noticias]. 18-05-2016. Recuperado de: http://www.aporrea.org/actualidad/n290802.html

[vii] UCAB Guayana plantea derogación del Arco Minero por atentar contra el ambiente y despojar nuestros recursos. Correo del Caroní [portal de noticias]. 03-06-2016. Recuperado de: http://www.correodelcaroni.com/index.php/economia/item/45747-ucab-guayana-plantea-derogacion-del-arco-minero-por-atentar-contra-el-ambiente-y-despojar-nuestros-recursos

[viii] Apagar el Motor Minero: problema de vida o muerte. Aporrea [portal de noticias]. 31-03-2016. Recuperado de: http://www.aporrea.org/actualidad/n288200.html